¿Quien somos?

EL GRUPO

 

En 2011 se fundo la Asociación Unidad Canina de Rescate y Salvamento UCAS de Arrate de Eibar. Los instructores que dieron origen al grupo, y que han venido formando hasta la fecha a sus miembros, provienen de otro grupo de salvamento UCAS de Galahad, y contaban con un intenso bagaje en el entorno del perro de salvamento.

En 2014 UCAS de Arrate abre su delegación en la ciudad burgalesa de Miranda de Ebro, la cual durará 1 año en dicha localidad.

En 2015, la Unidad se traslada al municipio de Cubo de Bureba (Burgos), lugar en el que actualmente nos encontramos.

 

Al poner en marcha el proyecto UCAS de Arrate, lo hicieron con el objetivo de entrenar y capacitar a los equipos de rescate con perros, en las distintas áreas que lo componen: para la localización  de victimas en caso de extravío sobre grandes áreas, colapso de estructuras, deslizamientos del terreno, riadas, avalanchas.

 

Dicha tarea, aparentemente sencilla, implicaba una serie de pasos y requería de una infraestructura básica, que asegurase la máxima eficacia en el proceso.

                 . Primero, la actualización  de las técnicas de entrenamiento con perros y el    conocimiento de las técnicas y corrientes formativas que nos pudieran ilustrar con fiabilidad sobre la materia; eligiendo aquellas que por su grado de efectividad, demostrada a lo largo de decenas de años de evolución y experiencia y no por su vistosidad, sirvieran de cimientos sobre los que crear una línea técnica formativa adaptada a las circunstancias y particularidades de nuestra idiosincrasia.

                  . Segundo, conseguir los materiales e infraestructuras para sustentar la actividad de seis guías y sus perros.

                  . Tercero, establecer los criterios de selección  de los aspirantes (guías y perros), y establecer unas normas rígidas de trabajo y dinámica  de funcionamiento.

                . Cuarto, versar a nuestros guías con calidad y extensión sobre los diferentes aspectos que implican tanto el trabajo de formación de sus perros, como de los referidos a aspectos técnicos de la intervención en catástrofes.

 

Todo éste proceso, que puede parecer excesivo para un grupo de voluntarios, no solo esta diseñado para formar un grupo de intervención en catástrofes, lo cual ya es por si una tarea bastante complicada, sino mantenerlo continuamente en la máxima cota de respuesta y preparación. Son muchos los factores que se deben considerar para lograr dichas metas, y gracias a ellas, los voluntarios de UCAS de Arrate han participado con incuestionable éxito y diligencia en todos los entrenamientos conjuntos nacionales o internacionales que ha sido solicitada su presencia.

 

Con la enérgica intención de seguir haciéndolo durante muchos años, sus equipos se encuentra en disposición de intervenir 365 días al año (siempre que su disponibilidad laboral, condiciones de búsqueda o económica lo permita), las 24 horas del día. Con el paso del tiempo y la experiencia, su tiempo de ayuda efectiva en caso de movilización se ha reducido a una hora para intervenciones nacionales. UCAS de Arrate puede movilizar un equipo de primera intervención, con el material e infraestructura necesarios para ser absolutamente autónomos durante una semana, en cualquier lugar del mundo.


LOS GUÍAS

 

 

Existen dos razones principales para admirar y reconocer la entrega de los miembros de UCAS de Arrate en el desarrollo de su tarea, así como el apoyo que les brindan las personas e instituciones que les rodean. En primer lugar todos los componentes del grupo son voluntarios, seleccionados y formados con exhaustividad para convertirse al cabo de un año, aproximadamente, en profesionales del rescate con perros. En segundo lugar, todos y cada uno de ellos realizan un improbó esfuerzo personal y profesional para llegar a ser guías caninos, lo cual, por si mismo, garantiza su interés y calidad humana y profesional. El grado de responsabilidad y abnegación  que nuestra actividad requiere, hace que muchos compañeros hayan quedado en el camino, ya que resulta sumamente complicado, para quien no lo haya experimentado, comprender que una persona pueda prestar voluntariamente y sin reservas una parte importante de su tiempo para ayudar a los demás ; las presiones del entorno, del trabajo, o de los deberes familiares dan, en la mayoría de las ocasiones, al traste con el sacrificio de meses de duros entrenamientos y formación.

  

Para acceder a UCAS de Arrate selección: Comienza con una entrevista personal. En dicha entrevista se realiza una valoración individual previa a su admisión en periodo de adaptación, donde será informado de las circunstancias y pormenores de su ingreso en el grupo. Una vez realizada la entrevista personal, se realiza una observación práctica de manejo e intuición con los perros, y de habilidades en el medio de trabajo; además de una prueba teórica  sobre conocimientos generales del mundo del perro. Si el resultado de la entrevista y de las pruebas son positivos, se pasará el informe a la Directiva de la Agrupación. Una vez aceptado entra a formar parte del grupo de Perros de Rescate y Salvamento como auxiliar en prueba durante seis meses; en este periodo de tiempo comenzará a recibir los conocimientos necesarios para llegar a ser guía canino y quedará patente su capacidad de adaptación al ritmo de trabajo del grupo y a sus componentes.

  

Una vez superada la etapa de auxiliar, es cuando pasa a ser guía en formación, debiendo adquirir un perro apto para ser formado en labores de búsqueda. A lo largo de éste tiempo, y hasta que el perro tenga mínimo de 18 meses, o se le considere preparado para presentarse a una prueba de operatividad, se entrenarán y formarán para superar dicho examen. Hasta que el binomio, no supere el examen de operatividad, no se le considerará  capacitado para intervenir en una emergencia. Una vez superado éste, se le denominara Guía Canino. Si un binomio operativo de UCAS de Arrate perdiera a uno de sus miembros, o quedara inactivo en los motivos que fueren, automáticamente la otra mitad del binomio quedara inactivo hasta que no se supere el examen de operatividad. Del mismo modo, los equipos puedes perder su condición operativa si no realizan las operaciones anuales, o no se presentan a los cursos de reciclaje anuales correspondientes, como los de primeros auxilios caninos, las técnicas de intervención sobre estructuras colapsadas, o los cursos de trabajo con los perros de salvamento.

 

 Otro aspecto a tener en cuenta y no menos importante que todos los demás, es que un guía no debe ser sólo un gran profesional en el mundo del perro y de la emergencia, sino que debe ser capaz de trabajar en equipo y conceptuar su labor dentro del grupo, como si todos y cada uno de los perros que lo integran fueran el suyo propio. Los guías del de UCAS de Arrate tenemos siempre presente que los perros que acuden a las intervenciones no estarían prestando sus servicios si no es por el esfuerzo y la participación de todos y cada uno de sus miembros.

 


LOS PERROS

 

Equilibrado, temperamental, templado, sociable, dúctil, adaptable, posesivo, y activo sn las cualidades que debería poseer un perro para salvamento… Ágil, resistente, preferiblemente constituido al cuadrado, mediano

(+/- 20kg), de pelo ni muy corto ni muy largo, serian las características físicas ideales… Encontrar un ejemplar que reúna las características ideales es practícamele imposible, por lo que se debe procurar que cumpla con la mayoría de ellas, y proceder con riguroso orden y atención en su preparación para suplir aquellas deficiencias que puedan ser solucionadas mediante la experiencia y el entrenamiento.

 

La elección de un perro de trabajo despliega varios interrogantes: ¿cachorro o adulto?, ¿macho o hembra?, ¿de que raza?, ¿de criadero o huérfano?... para casi todas éstas preguntas existen respuestas particulares, casi todas basadas en las experiencias personales de quienes la emiten. Existen numerosos test y pruebas para determinar las capacidades que un perro posee  en función de su edad y periodo de maduración, y que dan unas posibilidades de acierto relativas. La experiencia nos dice, que además de las observaciones realizadas durante la realización de pruebas de selección, existen algo que solo se llega a adquirir con el tiempo y una dilatada experiencia, y que se podría denominar “intuición” u “ojo de buen cubero”, que si bien no es una forma muy científica de definirlo, da una clara idea de a que nos referimos.

 

Optar por un cachorro o un adulto, tiene en ambos casos ventajas y desventajas, ya que en el primer caso existe la posibilidad de que durante su desarrollo se aparezcan defectos de carácter o morfológicos que impidan su utilización en el trabajo, y que no fueron detectados en principio; por el contrario se contará con la ventaja de aprovechar las experiencias tempranas y el proceso de maduración para inculpar en el perro hábitos y actitudes beneficiosos para su posterior adiestramiento y especialización.

 

 

En el caso de decidirse por un ejemplar adulto, es recomendable que no tenga más de 18 meses, y que se pueda recibir por parte de sus anteriores propietarios información sobre sus orígenes y la vida que ha llevado hasta el momento.

 

La desventaja en éste segundo caso será los hábitos que el perro haya adquirido a lo largo de ese tiempo, y los “pseudo adiestramientos” que se deban llevar a cabo  para corregir las malas costumbre; mientras que las ventajas son la posibilidad de trabajar en breve con el animal  en el adiestramiento base y la especialidad, y evitar los riesgos que de la cría de un cachorro se derivan.

 

Decidirse por un macho o hembra, va a ser una cuestión absolutamente subjetiva, ya que el sexo no asegura mayor o menos disposición hacia el trabajo de búsqueda. En cuanto a la raza, al igual que en el caso del sexo, no descalifica a sus representantes mayor o menor capacidad de olfacción, o predisposición al trabajo. No obstante es cierto que dentro de  determinadas razas, y más concretamente determinadas “líneas genéticas” cuyas generaciones han venido desarrollando cierta predisposición o facilidad para desempeñar tareas de utilidad, aseguran en un tanto por ciento elevado el éxito en la elección.

 

Hay otro aspecto respecto a la elección del perro apropiado, que en la mayoría  de los casos no  es tenida en cuenta, y que solemos recomendar observar  con atención: el carácter del perro y del guía, debiendo ser compatibles. Ambos van a formar un equipo indisoluble, que deberá ser capaz de afrontar situaciones de riesgo, en las que el entrenamiento  del perro, las deducciones y decisiones que sobre su trabajo  tome el guía y la confianza del guía en su animal y su entrenamiento serán la clave del éxito.

 

La preparación de un perro para catástrofes se dilata al menos un año, en los que durante seis meses se le enseña obediencia y agilidad, a identificar y marcar correctamente y con precisión la presencia de olores y rastros residuales, y búsqueda de varias víctimas. En los siguientes meses, se le dotará de la experiencia y casuística necesaria para desempeñar su tarea con precisión y autonomía. Es en ese momento, cuando se le considera preparado para afrontar una prueba  de operatividad, y comenzar a salir como perro operativo en la disciplina superada.

 

Por otra parte es necesario conceptuar la preparación física del perro para catástrofes, como la de un deportista; es decir, que se debe mantener una dieta adecuada al ejercicio realizado, un programa de entrenamiento físico para mantener un tono y elasticidad muscular apropiados, y vigilancia veterinaria con especial atención a las lesiones en articulaciones y tejidos blandos. Un perro bien preparado físicamente tiene como resultado menos lesiones, más rendimiento en el trabajo, y mayor confianza en si mismo.